El arte de hacer sin ser

hacer vs ser

Cuando llega la navidad y el año concluye su ciclo, pareciera haber un dejo de nostalgia por doquier. Hasta las publicidades tienden a ser melancólicas, mucho melodrama por acontecimientos inconclusos y desafíos perdidos. ¿Gana al fin el desánimo?

Suele ser una época donde las personas recuerdan, no necesariamente, la mejor parte de sus vidas. Se trae a la memoria a los que ya no están. Las bebidas alcohólicas reinan las festividades, dando rienda suelta al desenfreno por experiencias nuevas o que olviden las que sofocan.

Cada cultura tiene un modo distinto de celebrar el término de un año. Algunos son más religiosos, otros viajan lejos para no tener que pasar por reuniones familiares incómodas.

A esta altura ya estarás pensando: “este gruñón aborrece las fiestas”. Pues déjame aclararte que aún no integro el “sindicato del NO a las celebraciones”.

Una transformación sin retorno

Quiero más bien ahondar en el verdadero sentido de un festejo que cada vez se vuelve más comercial, olvidando valores, personas y emociones. Las nuevas tecnologías nos ocultan el ser por el hacer.

Mi papá suele decir que el tiempo no existe y es un invento humano. Desde la filosofía, grandes pensadores han corroborado que el hombre no dispone de un tiempo infinito. Entonces… ¿por qué malgastamos nuestro tiempo?

Mientras esperas que empiece una película en el cine te sacas fotos para postear, respondes mails en la fila de un banco o después de haberte despertado tarde sin tomar el subte, verificas twitter mientras vas de camino al trabajo. ¿Así aprovechas los momentos al máximo?

No estás listo para hacer una pausa y si te detienes, los pensamientos te abruman. Sabes que es mejor seguir distraído con estímulos extraordinarios. Es más fácil hacer que ser. Mientras haces, sientes la satisfacción del control, ya que no prestas atención a lo que eres en verdad.

Lo cierto es que si estás viviendo en esta sociedad que avanza a pasos agigantados en aceleración y poca paciencia, te será difícil pausar tus actividades para sentir por qué está latiendo tu corazón. ¿Hacia dónde se dirige tu vida? ¿Qué deseos aún te faltan por alcanzar?

Dando espacio a una pausa

La capacidad única de creatividad que posees, se presenta cuando estás por tu cuenta en el mundo de los pensamientos, si no, ¿cómo eres capaz de resolver luego de que algo sale mal?

Si alguna vez te sumergiste en una piscina bien profunda, conoces que la mejor manera de contener el aire es llegar tranquilo al fondo, e impulsarte desde el suelo bajo el agua, para salir de nuevo a la superficie. De nada servirá que pierdas la compostura sin tragar agua. Del mismo modo sucede en tu historia. Estás capacitado para salir adelante siempre y cuando afrontes lo que no sale como esperabas. Tienes las agallas para enfrentar cualquier situación pues estás vivo. No has perdido la oportunidad.

A pesar de que nos gusta estar atrapados en tareas que nos distraen, es justo hacer una pausa. Propicia  un espacio interior que te permita tomar aire e impulse a nuevos retos en tu vida. ¿Cómo vas a cambiar algo sin variar el proceso? La mejor hamburguesa del mercado no la tiene un local sino que la determinas tú. Cada marca en el mundo comprende un proceso diferente para ofrecerte su mejor versión de hamburguesa. Solo tú podrás darle el primer puesto.

Los 3 tipos de personas que conoces

  • Están los que no saben lo que quieren. Andan confundidos, sin un propósito concreto ni dirección. Hacen un poco por aquí y por allá sin demasiada importancia.
  • También existen los que saben qué quieren y cómo les gustaría hacerlo, pero no lo hacen. Suelen vivir frustrados. Su enfoque radica en lo que no alcanzan o lo que les falta.
  • El último grupo comprende a los que saben lo que les gustaría hacer y lo realizan sin más. Se conocen a sí mismos con pasión y focalizan sus propósitos con esfuerzo.

De estos 3 tipos de personas, podrás entender que aceptarse a uno mismo no es un camino sencillo. Tiene más cuestas que bajadas, aunque determina en quién has de convertirte si estás trabajando por ello.

En este proceso de descubrimiento te transformarás en un ser excepcional que deje impregnada su huella en este paso finito por el mundo. ¿Quieres ser uno más del montón? Seguro que prefieres ser recordado por lo que donaste al universo en el trayecto de aciertos y tropiezos.

Si quieres empezar a ser, lejos del hacer, aborda preguntas que valgan la pena. ¿Soy feliz en lo que hago? ¿Qué más me gustaría hacer? ¿Soy capaz de obtener lo que me gustaría hacer? ¿Por qué deseo hacer algo distinto? ¿Qué medios y recursos estoy buscando para alcanzar lo que quiero? ¿Me rodeo de lecturas y personas que han llegado a hacer lo que busco? ¿Cuál es el precio que estoy dispuesto a pagar por mis esfuerzos?

Conocimiento personal que conmueve

El mayor riesgo de crecer en sabiduría es que nunca volverás a ser el mismo. Quien estudió para ser médico jamás podrá olvidar su profesión, incluso si decide ser carpintero por las vueltas de la vida. La que diseñaba para las revistas de moda de mayor categoría, siempre recordará cómo hacerlo, aún si pospone su carrera por ser madre. El que padeció la enfermedad terminal de un ser querido, jamás podrá no sensibilizarse frente a los mismos casos. Por encima de todo, siendo puedes hacer. A la inversa, solo estás postergando un cambio radical en tu vida. ¿Te imaginas navegando en el océano sin timón ni timonel?

Durante varias ocasiones me tocó estar en sociedades distintas para festejar. Unas tienen demostraciones familiares increíbles que conmueven a los solitarios, otras se exceden en comidas que duran por días hasta acabarse, ya que es imposible tragar todo en una sola noche. Mientras tanto, las fiestas determinan un cierre y volvemos a lo mismo: es más fácil hacer que ser. En definitiva, ¿de qué lado quieres estar? ¿Anhelas un activismo superficial y pasajero, subido una montaña rusa de emociones sin explicación? ¿Quieres un futuro prometedor de pasos fuertes, mientras te das el espacio para conocerte? Tú tienes la decisión.

La sabiduría te alcanza cuando eres capaz de conectarte contigo mismo, para encontrar sentido a lo que haces a diario, incluso en el caos mismo o la enfermedad. ¿Cuántos hombres y mujeres han redescubierto la vida por padecer de cáncer? ¿Eso eso lo que tiene que pasar para ser protagonista de tu vida?

Cuando escuchas a tu corazón, tus habilidades renacen y se recrean en escenarios posibles. Tu alma susurra en festejos y alegrías que disipan tristezas, pérdidas, enredos. Lo más importante reside en las decisiones que tomas hoy, pues sabes que no hay camino de éxito, si te distraes en tareas nimias. La clave está en ser cada vez mejor.

Sin más palabras que agregar, quiero desearte una muy Feliz Navidad. Disfruta de los tuyos. No dejes para el 2019 lo que puedes empezar hoy. Recuerda que el tiempo es una unidad para distraerte. ¡¡Feliz año nuevo!!

PD: Estaré retomando el blog el 15/01/19. Buena vida y arriba el ánimo. Un fuerte abrazo desde Argentina.

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