Elementos claves para la comunicación de tu empresa

cómo comunicar

¿Cómo potenciar la comunicación de tu negocio?

¿Alguna vez trabajaste en un sitio que no hubieras imaginado ni en tus pesadillas? ¿Cómo puedes perseverar dentro de un trabajo que no reúne las condiciones para permanecer? ¿Has deseado ahorrar con esfuerzos inhumanos mientras te ahogas en un empleo gris?

Así me sucedió hace algunos años, trabajando en una clínica psiquiátrica de más de 200 pacientes, donde empecé por el aseo de cada pabellón y dormitorios, para terminar en la recepción con 5 cámaras y la habilitación de las puertas, controlando que ningún paciente se escapara. Tensión de la buena, ¿verdad?

Allí aprendí que la paciencia lo es todo, porque quien perdía los estribos, favorecía el maltrato de personas ausentes en mundos abstractos, paralelos, absortos en una realidad virtual irreal.

Dentro de un sitio de salud mental, fui capaz de profundizar esto de hablar un mismo idioma. ¿Cómo se hace para entender a quien deambula por escenarios oníricos? ¿De qué manera se atrae la atención de un ser humano que recibía electroshock (aprobado por la psiquiatría en Chile)? Debo confesar que en ese entonces, sin recursos estudiados, me limitaba a dar lo mejor de mí en las tareas a desempeñar. Si tenía que dialogar con alguien que padecía esquizofrenia, el camino era “seguir la corriente” muchas veces. Entonces, si un paciente tenía un resfrío y creía morir por sus “síntomas de cáncer”, lo más adecuado era contemplar su preocupación sin juzgar. Por ejemplo: “¿Vas a visitar a tu amigo hoy? Eso siempre alegra al corazón”.

La sintonía como único camino al éxito

La dinámica para hablar el mismo lenguaje es ponerse en la piel del otro. Esto sucede también en el ámbito empresarial. Predisponer tu cuerpo para la comunicación es fundamental. Difícil es que alguien le importe tu discurso si mientras hablas, deslizas tu dedo por el celular en facebook. Por este motivo, las empresas buscan una acción clara, empleando la sintonía o química, como un proceso fundamental.

¿Has estado en el lugar del cliente que reclama por problemas telefónicos? Del otro lado, te habla esa persona que te eriza los pelos, mientras te contesta como máquina de frases repetitivas. ¿Has tenido inconvenientes con el equipo informático de tu empresa? Dan soluciones que explican con lenguaje técnico, sin que nadie comprenda. ¿Has experimentado el bochorno de un jefe arrogante? Se empeña en indicarte lo mal que realizaste el informe, sin haberte mandado por escrito lo que necesitaba realmente. Una vez más, las palabras se las lleva el viento.

Los 6 integrantes de la comunicación

Hablar de uno o hablar con Dios, no implica el mismo esfuerzo que transmitir un mensaje de negocio efectivo, divulgado en canales que crean conexiones y generan confianza. Para desarrollar una buena comunicación, deben prestarse atención a estos 6 elementos claves:

  • Emisor: persona que emite el mensaje.
  • Receptor: persona que lo recibe.
  • Mensaje: contenido de esa información que se envía.
  • Canal: medio donde se transmite el mensaje, como la tv, radio, o diarios.
  • Código: reglas y signos utilizados para enviar el mensaje, como el idioma, el código morse, el sistema braile.
  • Contexto: es lo que rodea a la comunicación en sí, como la cultura del receptor -emisor, el lugar y tiempo.

La comunicación eficaz interpreta un mensaje en común de quien transmite y su destinatario, definido por estos 6 elementos concretos. Pongamos un ejemplo de una campaña de marketing online:

Campaña Toddy

El emisor es la empresa Toddy que anuncia un mensaje: “La mezcla perfecta de galleta y chocolate”. Quien lee y ve este anuncio se convierte en el receptor. Como canal encontramos el medio gráfico en internet. El código podría ser el idioma español y el contexto es hoy día, tal vez en tu casa o trabajo.

Interpretemos datos con mayor valoración para no dejar pasar detalle. ¿Qué pasaría si la persona que lo ve no sabe leer? Lo más probable es que pierda el contenido o si le resulta interesante, lo reconozca en la estantería de un supermercado. Supongamos otro escenario. No te gusta el chocolate, jamás probaste una galleta, o ves esta publicidad mientras caminas sediento bajo el sol. ¿Cómo desearás probar este alimento sin que te guste el chocolate? ¿Se entenderá el mensaje si vienes de una cultura que no conoce las galletas? ¿Elegirás comprar un paquete de toddy mientras sufres el calor?

Políticas de empresa con objetivos claros

Cada elemento cambia el panorama comunicativo de relevancia. No es casual que los departamentos dentro de una empresa no se complementen entre sí, hablando un lenguaje distinto. Es imprescindible crear políticas que concentren una unión real. Bajo este aspecto, el departamento técnico solucionará problemas, junto al de de publicidad que no descartará inconvenientes a futuro.

Tu negocio merece tener una comunicación asertiva excepcional. ¿Cómo lo logras? Desarrolla una actitud positiva para relacionar tu marca con el público objetivo. Expresa opiniones y valoraciones sobre tus clientes que no descalifiquen ni reprochen sus vidas. Encuentra la vía adecuada para crear un vínculo fuerte.

Pasos para favorecer la comunicación asertiva en tu negocio.

Comunicar es saber decir bien; hacerlo de un modo claro y efectivo. Por este motivo, es vital que se ayude a alcanzar una predisposición de ambas partes, cuando se interpreta el mensaje. Piensa estas preguntas sobre lo que ofreces. Responde estos cuestionamientos como empresa y también como cliente potencial.

  • ¿Qué intereses tiene y espera que se respeten?
  • Si observas en detenimiento, ¿cómo puede reaccionar quien me escucha?
  • ¿Cómo es esa persona/empresa a la que me acerco?
  • Al situarse en el lugar del otro, ¿cuál es su objetivo?
  • Convocando una autoestima sana, ¿qué quiere y qué merece de verdad?

 Al responder, encontrarás pistas de cómo se lleva a cabo un diálogo comprensible o qué partes hay que fortalecer para un marketing social eficaz.

Hoy en día, sufrimos la falta de comunicación porque no sabemos escuchar a los demás. Se pierde la esencia por una creencia popular: escuchamos porque tenemos la habilidad de oír. Escuchar exige un esfuerzo mayor al de hablar; es entender el mensaje de quien habla. Tenemos la capacidad de oír, pero no es lo mismo escuchar. Esta escucha positiva hace alusión a un papel activo, prestando atención a lo que se expresa, los sentimientos o pensamientos por debajo de lo que se dice.

Entonces, aplicado a tu negocio, debes focalizar un cuidado particular a lo que transmites. ¿Cómo brindas tu mensaje? ¿Qué sensaciones causa tu producto o servicios? ¿Cuáles pensamientos provocan tus frases elegidas?

Detecta qué está estimulando tu publicidad, cómo beneficia a tu empresa, y así lograrás estar fuera de efectos contrarios al deseado. No “sigas la corriente”, asumiendo que tu cliente pertenece a “otro mundo”. Hazlo pertenecer al tuyo.

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